La felicidad es tan misteriosa como la receta de la Coca-Cola. Algunas personas son felices y otras, no.

Yo no tengo ni idea de cómo preparar un refresco, pero sí he aprendido algo sobre la felicidad.

Para contártelo, es importante que conozcas mi historia.

Me llamo Nuria y no fui una niña feliz. Mi infancia estuvo marcada por la tristeza y el miedo.

Desde bien pequeña, me sentía triste porque me faltaba mi padre, ya que murió de cáncer cuando yo tenía 1 año.

Sin haberlo conocido, lo echaba de menos. Quería ser una niña normal con una familia normal. Quería tener un padre y una madre.

Cuando tenía 5 años, mi madre volvió a casarse con un hombre. Yo estaba tan necesitada de un padre que anuncié:

El que está en el cielo es papá. Y él… será papi.

Pero papi se parecía más a la madrastra de la Cenicienta que al padre amoroso que yo anhelaba.

Me humillaba. Me decía que nunca tendría amigos. Que era una mocosa tonta. Y que no servía para nada.

Como comprenderás, ese no era un clima para ser una niña feliz.

Pero no voy a quejarme. Mi infancia también tuvo algunos aspectos muy positivos.

El primero de ellos es que mi madre sí fue amorosa y trató de protegerme tan bien como pudo.

En segundo lugar, me siento muy orgullosa de haber crecido en una casa de campo, rodeada de bosques y prados.

Eso me permitió pasar mucho tiempo al aire libre, desarrollando mi imaginación, jugando con perros y gatos.

Como muchas personas, crecí y me convertí en una joven universitaria cargada de sueños.

Quería hacer grandes cosas en la vida, como tener un trabajo creativo y formar una familia. Una familia normal.

A día de hoy, lo he conseguido. Pero no sabía cuánto tendría que cambiar para llegar hasta aquí.

Con 22 años, empecé a tener fuertes crisis de ansiedad con ataques de pánico incluidos. Tenía mucha taquicardia, creía que iba a morirme de un ataque al corazón y lloraba durante horas.

Me sentía muy desdichada, a pesar de que no había nada malo en aquel momento de mi vida.

Por eso, inicié mi primer proceso terapéutico profundo. A mi terapeuta, le dije que quería vivir tranquila y ser feliz.

A partir de ahí, empecé a escuchar mi cuerpo y expresar mis emociones reprimidas en él.

De esta manera, conecté con el dolor emocional del trauma por la falta de mi padre y el maltrato de mi padrastro.

Entendí por qué había sido una niña tan infeliz y empecé a darme el amor que tanto había anhelado en mi infancia.

Y, así, descubrí lo que es la verdadera felicidad. La real. No la que te vende Coca-Cola.

Tras algunas sesiones escuchando a mi cuerpo, apareció por casualidad, jugando a un videojuego introspectivo llamado Journey.

Gracias a esa experiencia, comprendí que ser feliz es aceptar todo lo que hay en la vida, los momentos más difíciles y los más fáciles, los más dolorosos y los más placenteros.

Y esta es la clave de la felicidad: cambiarla por aceptación.

Aceptar la vida con todos sus matices y momentos.

Aceptar las emociones fáciles y las difíciles.

Aceptarte a ti y a todo tu pasado traumático.

💕

Cuando aceptas tus traumas, la felicidad aparece sin esfuerzo

Por mi parte, te puedo ayudar con mi método Terapia Corporal Emocional, que he creado con mis estudios en Procesos Somáticos y mi experiencia personal.

Con la Terapia Corporal Emocional esto es lo que aprenderás:

Yo no sé lo que necesitas para ser feliz, pero tú sí lo sabes cuando escuchas a tu cuerpo. Te enseñaré técnicas para que entiendas su lenguaje.

Si quieres una vida más feliz y en calma, reserva una sesión de valoración conmigo

En esta sesión, que es gratuita, me contarás lo que te sucede y te diré cómo lo podemos trabajar en un acompañamiento terapéutico.

Si nos caemos bien y decidimos trabajar juntas, te explicaré cómo funciona mi servicio de terapia (precio, sesiones mínimas, condiciones, etc.)

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Esto es lo que pasará cuando rellenes el formulario:

1.

Te escribiré por whatsapp en 24-48 horas para concertar nuestra cita. (Ten un poco de paciencia, no siempre estoy delante del ordenador y los fines de semana no trabajo).

2.

Una vez hayamos reservado 45 minutos para reunirnos, te daré un enlace para que nos veamos el día de la sesión.

3.

Si lo prefieres, el día de la cita podremos hacer la videollamada por whatsapp.

Hay cuatro cuestiones que quiero aclarar.

No dos, ni una, ni tres. 4 cuestiones.

La primera es que una sesión de valoración NO es una sesión de terapia gratuita.

Mis sesiones ayudan y son reveladoras, les dedico tiempo y energía. Por eso, se pagan con dinero.

La sesión de valoración es algo distinto. Como no nos conocemos, no sabemos si nos vamos a llevar bien o si nos vamos a entender.

Por eso, es importante que, antes de empezar un acompañamiento terapéutico, nos conozcamos y nos hagamos una idea de lo que tú buscas y lo yo puedo ofrecerte.

Si hacemos match, en la sesión de valoración te diré cómo funciona mi servicio de terapia y cuánto cuesta.

Por eso, si reservas una sesión de valoración conmigo, tienes que tener claro que no es una sesión de terapia gratuita.

Lo segundo que quiero decirte es que mis acompañamientos terapéuticos son profundos porque te conectan con el cuerpo.

No esperes que te dé herramientas facilonas de autoconocimiento superficial para pensar un poco.

Cuando entras en contacto con tu cuerpo, aparecen emociones difíciles de gestionar. A menudo, son emociones que has estado reprimiendo durante toda tu vida, porque te dolían.

Sentirás la tristeza, la rabia o el miedo de tus traumas emocionales. Tu cuerpo temblará, te dolerá, se tensará.

Esto es una parte fundamental de la terapia porque, para superar un dolor emocional, hay que atravesarlo. Esta es la manera más rápida y efectiva de aceptarlo y, por lo tanto, para sentirte feliz o en paz.

Es como cuando quieres entrar en el mar y el agua está muy fría. Si entras despacio, cada vez es más difícil meterte porque te congelas.

En cambio, si entras de golpe, pasas unos instantes difíciles, pero luego disfrutas del agua fresquita y del sol.

Por lo tanto, si esperas que esto sea un paseo rápido y fácil, lo mejor es que busques a otro profesional.

Si, por el contrario, estás cansada de pensar en tus problemas y quieres escuchar a tu cuerpo, escríbeme.

Lo tercero que debes saber es que trabajo con pocas personas.

Para mí, hacer terapia requiere implicarme mucho a nivel emocional contigo. Por ejemplo, si tú lloras, yo también me voy a emocionar.

No voy a ser una pared a la que contarle tus problemas. Voy a ser una persona ayudando a una persona.

De esta manera, la terapia va a ser mucho más profunda. No nos vamos a quedar en lo superficial.

Ser terapeuta es un trabajo que me encanta, pero a la vez es muy desgastante. Imagina pasarte el día escuchando los problemas de otras personas, verlas llorar y sufrir.

Si hago demasiadas sesiones, me insensibilizo. Y las sesiones no salen tan bien.

Por estos motivos, solo trabajo con 9 personas a la semana, de lunes a miércoles. 3 sesiones por día.

Muchas clientas y clientes hacen una sesión por semana, así que tengo muy poquitas plazas.

Y la cuarta cuestión es que mi servicio de terapia no solo incluye las sesiones, sino que también incluye soporte entre sesiones.

Esto significa que voy a estar al otro lado cada vez que tengas una duda o te suceda algo y necesites ayuda para gestionarlo.

Cuando haces un acompañamiento terapéutico profundo, en tu día a día, vas notando cómo te suceden eventos relacionados con lo que trabajas en terapia.

Y, a veces, puedes sentirte abrumada. Si eso te sucede, yo estaré al otro lado del whatsapp o del email para ayudarte a colocar cada cosa en su lugar.

Por este motivo, no hago sesiones sueltas, sino que debes comprometerte a hacer varias sesiones.

Ahora que sabes cómo trabajo, si quieres ver si tenemos afinidad para trabajar juntas, escríbeme para reservar tu sesión de valoración.

Cuando aceptas la vida tal como es, puedes estar en calma incluso cuando has tenido un día de mierda

Si quieres aceptar todas tus emociones, reserva tu sesión de valoración.

En esta sesión, que es gratuita, me contarás lo que te sucede y te diré cómo lo podemos trabajar en un acompañamiento terapéutico.

Si nos caemos bien y decidimos trabajar juntas, te explicaré cómo funciona mi servicio de terapia (precio, sesiones mínimas, condiciones, etc.)

Preguntas frecuentes

Voy a ser sincera.

Si no llegas a final de mes, este servicio no es para ti, ya que requiere hacer una inversión inicial. Y, primero, tienes que tener cubiertas tus necesidades básicas de alimento, hogar y seguridad.

Pero, si tienes eso cubierto, es el momento de enfocarte en cuestiones que van más allá, como tu felicidad.

No tienes que ser rica para entrar a este servicio, ni mucho menos, pero sí tienes que tener cierta capacidad para invertir un dinero.

El tiempo es una cuestión de prioridades.

Todas tenemos 24 horas al día y decidimos en qué nos queremos enfocar. Si el autocuidado es algo importante para ti, estoy segura de que vas a encontrar momentos para practicar los ejercicios o los recursos que te dé.

Tendré en cuenta tu tiempo disponible. No voy a llenarte de tareas entre sesiones si tienes una familia monoparental con dos hijos. Pero sí habrá algunos ejercicios que serán importantes.

Cuanto más te impliques, más rápido avanzarás en tu proceso.

En este tipo de procesos, no se pueden dar garantías de nada, porque dependen de muchos factores. Por ejemplo, tu nivel de compromiso.

Ahora bien, si te implicas, sí puedo asegurarte que te daré herramientas para conectar con tu cuerpo y emociones. Y, si estás desconectada de tu cuerpo o reprimes mucho tus sentimientos, lo que aprendas conmigo te ayudará a notar cambios palpables en tu vida.

Para que notes resultados, también es importante la afinidad entre tú y yo. Pero, para eso, está la sesión de valoración inicial.

Estas son las 3 características más importantes.

  • En las sesiones, hablaremos al principio y, luego, te plantearé un ejercicio para conectar con tu cuerpo. Al final, me contarás tu experiencia y te ayudaré a entender tus sensaciones físicas y emociones. Cuando haces Terapia Corporal Emocional, los sentimientos y las sensaciones bloqueados aparecen sin esfuerzo. Al expresarlos usando el cuerpo, te liberas de ellos y aparece la calma de manera natural.

  • Mi terapia no es mental. Usamos la cabeza cuando es necesario, por supuesto. Sin embargo, no nos dedicamos solo a poner palabras y entender el origen de tu dolor. Con la Terapia Corporal Emocional, atravesamos el dolor, para liberarnos de él, dejar de sufrir y volver a la calma.
    Solo cuando expresas tu dolor, el cambio que se produce es profundo y duradero.

  • Vas a tener contacto directo conmigo entre sesiones, por whatsapp o email, para que no te sientas sola y para seguir profundizando en lo que hemos visto durante nuestra sesión.

Ahora bien, si no has trabajado conmigo, comprendo que tengas dudas. Para eso está la sesión de valoración: para conocernos y saber si podemos hacer un buen equipo en la superación de tus malestares físicos y psicológicos.

Mis servicios están dentro de la media de los precios de terapia. Lo único diferente es que yo no cobro por sesiones sueltas, sino por cuotas.

De todas formas, la percepción de lo barato o lo caro varía mucho de una persona a otra.

Si tienes dinero para invertir en ti y te interesa lo que estoy contando, lo mejor es que nos conozcamos primero y, si tenemos feeling, pasaremos a las cuestiones económicas.

Todo esto lo veremos en la sesión de valoración. La sesión de valoración es gratuita.

Recuerda que la sesión de valoración no es una sesión de terapia gratis.

En el pasado, sí la hacía. Actualmente, vivo en un pueblo en medio de la montaña en Lugo, por lo que la única manera de trabajar juntas es online.

Desde el 2017, la mayoría de mis sesiones han sido online. En este tiempo, he creado mi propio método para hacer Terapia Corporal Emocional por internet y he comprobado que funciona. Los procesos terapéuticos son igual de profundos y transformadores.

Algunas clientas han probado las dos versiones (presencial y online) y la única diferencia que han encontrado ha sido que no hemos podido darnos un abrazo de despedida.

Me parece lo más normal del mundo. La mayoría de personas que viven en Occidente tienen dificultades para conectar con el cuerpo, puesto que la sociedad prefiere hacer caso a lo racional y mental.

Sin embargo, estoy segura de que tienes mayor conexión con el cuerpo de la que crees: ¿puedes notar el frío o el calor? ¿Sientes el roce de la ropa en tu piel? ¿Percibes tu respiración?

Por ahí puedes empezar a escuchar a tu cuerpo. Cuando hagas terapia conmigo, empezarás por ejercicios sencillos, para que vayas acostumbrándote al lenguaje de las sensaciones y, poco a poco, irás ganando mayor conciencia corporal.

Además, si tienes alguna duda, siempre estaré para resolverla.

Yo no puedo responder esto por ti, puesto que solo tú sabes cómo de infeliz te sientes o si, para ti, conectar con tu cuerpo y emociones es una prioridad.

Por mi parte, creo que es una buena inversión porque te daré herramientas para aceptarte, vivir más en paz y ser más feliz.

Cuando lloras demasiado a menudo, o te cuesta conectar con tus sentimientos, o tienes ansiedad y depresión… merece la pena buscar ayuda profesional. 

No obstante, tú tienes la última palabra. Tú, mejor que nadie, sabes si hacer terapia es una buena inversión para tu bienestar.

Y, si tienes dudas, conozcámonos en una sesión de valoración.

Escríbeme por whatsapp al +34 615 354 432 o a nuria@soycuerpo.com. Importante: no me llames. No cojo llamadas de números desconocidos.

 

Si quieres una vida más feliz y en calma, reserva una sesión de valoración conmigo

En esta sesión, que es gratuita, me contarás lo que te sucede y te diré cómo lo podemos trabajar en un acompañamiento terapéutico.

Si nos caemos bien y decidimos trabajar juntas, te explicaré cómo funciona mi servicio de terapia (precio, sesiones mínimas, condiciones, etc.)

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