Vive
tranquila,
con ilusión
y confianza
recuperando tu
estabilidad emocional

Aprende 1 ejercicio de terapia corporal
para expresar, aceptar y entender
tus sentimientos

¡Hola! Soy Nuria. Mis apellidos son Gallego y Carbonell.

Nací en el 87 y, desde bien pequeña, he deseado una vida tranquila.

Lo que no sabía es que antes necesitaba cambiar profundamente.

Mi punto de inflexión se produjo en 2010. Me sentía atrapada. Me costaba entender mis emociones. Las notaba en mi cuerpo a través de sensaciones (palpitaciones, tensiones, nudos en la garganta…), pero no las comprendía.

No sabía por qué había días en los que no paraba de llorar por una tontería; y, en otras ocasiones, mis lágrimas no conseguían salir.

El cambio se produjo cuando me adentré en mi cuerpo a través de la Terapia Corporal.

La terapia corporal me ha permitido conocerme, aceptarme y quererme.

En mi primera sesión, le dije a mi terapeuta que quería vivir tranquila. Le conté mi historia y ella me llevó a un ejercicio que me conectó con la tristeza por haber perdido a mi padre. Fue liberador soltar esa carga del pasado. 

A partir de ahí, inicié un proceso que me llevó a recuperar mi equilibrio emocional. Entendí que la envidia me indicaba cuáles eran mis sueños. Sentí cómo la rabia me daba fuerza para perseguirlos. Y acepté mis miedos como un estímulo para seguir creciendo.

Esta manera de escucharme me gustó tanto que decidí formarme en terapia corporal. Estudié durante dos años para obtener mi título como Facilitadora de Procesos Somáticos, Danza y Movimiento terapéutico.

Cuando terminé mi formación, en 2014, empecé a dar talleres de movimiento. Y, desde el 2016, acompaño a personas que se sienten estancadas y quieren ver qué esconden sus bloqueos

Si te sientes bloqueada, escucha a tu cuerpo y emociones.

🧎‍♀️

A veces es difícil saber qué es lo que no funciona, entender cómo nos sentimos o tener claridad y coherencia para cambiar lo que no nos gusta. Esto sucede porque vivimos en la cabeza, nos quedamos atrapadas dándole vueltas a un problema.

Sin embargo, cuando observamos las emociones, vemos que nos mandan un mensaje claro y rotundo. No hay dudas ante la alegría, el placer, la tristeza, la rabia o el miedo.

Por este motivo, mi acompañamiento terapéutico tiene como objetivo que conectes contigo misma para recuperar la tranquilidad, la ilusión y la confianza. Tus emociones saben cómo llegar hasta ahí, yo te ayudo a expresarlas y a entender su lenguaje.

Si quieres recuperar tu equilibrio emocional, te acompaño a través de mi servicio de terapia.

Si quieres ayudar a otras personas con sus conflictos emocionales, escríbeme para aprender terapia corporal conmigo.

Por mi parte, he encontrado la vida tranquila que anhelaba

Además de tener un trabajo que adoro, durante muchos años he buscado cumplir un sueño.

Quería vivir en medio de la naturaleza, rodeada de animales, junto a Miguel.

En octubre del 2020 Miguel, Bubbles y yo nos mudamos a Galicia, donde hemos encontrado nuestro hogar rodeado de bosques norteños, junto a un montón de perros, gatos, vacas y burros.

En Cervantes, he encontrado una vida sencilla y calmada, siendo terapeuta y trabajando junto a Miguel. 

Me despierto cuando me apetece, desayuno mirando las montañas, trabajo algunas horas, doy paseos por el monte y disfruto de la vida en comunidad.

Cumplir mi sueño no ha sido rápido, porque ha implicado una transformación profunda de mí misma, mi relación de pareja y mi profesión.

Sin embargo, este cambio me ha dado unas raíces sólidas sobre las que seguir creciendo. 

Si quieres conocerme un poco más, aquí tienes 29 aspectos sobre mí. O, si prefieres seguir aprendiendo, tienes un montón de artículos en el blog con ejercicios y reflexiones sobre el cuerpo y sus emociones.

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Tras varias sesiones con Nuria me siento renovada, más ligera. Considero que he soltado mucho peso emocional, mi actitud es otra, mi carácter es más amable. Ahora sonrío más y paso de entrar en conflictos. Me parece super importante soltar, tantos años acumulando situaciones con las que ya no me identifico y no quiero que me acompañen.”
Paloma, 34 años, Madrid.