Los síntomas del trauma son diferentes de lo que lo causa.
Una cosa son los efectos que una herida emocional tiene en ti, pero otra muy diferente es aquella experiencia que creó el dolor psicológico.
Te lo explico con un ejemplo. Para ello, le he pedido permiso a Eva para contarte su historia.
Es una clienta con la que estoy trabajando ahora.
Cuando nos conocimos, me dijo que tenía mucho dolor en el cuerpo, que lo tenía muy tenso desde hacía años.
También le costaba mucho lidiar con el miedo.
Esos eran dos de sus síntomas.
Ahora bien, ¿por qué Eva tenía el cuerpo tenso y tanto miedo?
Esto lo descubrimos al indagar en su historia personal.
Eva lleva gran parte de su vida sintiéndose indefensa. Le ha tocado vivir situaciones muy duras sin el apoyo de su padre.
Debido a esto, se ha tenido que hacer la dura a pesar del miedo.
Esa dureza se expresa a través de la tensión física.
El objetivo terapéutico que Eva y yo hemos definido es hacer las paces con su cuerpo y sentirse segura en él.
Pero, para ello, deberemos liberar la memoria del trauma atrapada en sus malestares. En su proceso, necesitamos ir a la raíz que causó sus síntomas.
Es decir, necesitaremos trabajar en la relación con su padre.
Ahora bien, es posible que tú estés experimentando los efectos de una herida emocional y no lo sepas.
Quizá crees que son algo normal porque llevas mucho tiempo conviviendo con ellos.
Pero hay ciertos indicios que te indican que, quizá, hay dolor emocional en ti.
Para que puedas identificarlos, te he preparado el vídeo de esta semana.
¿Te sientes identificada con alguno de los síntomas del trauma? En este caso, descubre el enraizamiento, el ejercicio indispensable para superar tu herida emocional.


