¿Quieres saber cómo dejar de pensar en algo?
¿Te gustaría tener un botón para desconectar tus pensamientos? ¿Tus ideas negativas te persiguen? ¿No puedes evitar recordar a tu expareja, tu trabajo o cualquier otro tema? ¿Crees que es posible dejar de pensar en algo?
Lo entiendo. A mí también me pasa. Sobre todo, cuando me paso mucho tiempo ocupada en tareas mentales.
De hecho, como en nuestra sociedad la mente está sobrevalorada (debido a la cultura judeocristiana y los filósofos occidentales), la mayoría de personas somos muy mentales.
No obstante, ese no es el único motivo por el que no puedes dejar de pensar en algo.
Las personas que han experimentado un trauma se desconectan del cuerpo.
Esto sucede porque en el trauma hay dolor, un dolor que, en primer lugar, se experimenta en el cuerpo. Por lo tanto, para evitar un sufrimiento, ante una experiencia difícil, nos quedamos “congeladas”.
Esta respuesta implica evitar sentir.
Y, cuando no hay sensaciones o sentimientos, nos queda la mente. De hecho, esto es algo que veo a diario en mi consulta: personas que, de manera inconsciente, se instalaron en su mente para evitar el dolor. Y, como consecuencia, a veces les cuesta dejar de pensar en algo.
Lo entiendo porque a mí me pasó también. Y, al igual que a las personas que acompaño, seguí así hasta que estar en mi mente fue demasiado difícil.
Por lo tanto, la solución a cómo dejar de pensar en algo es bajar al cuerpo.
Ahora bien, no siempre podemos o queremos hacerlo en profundidad. Quizá porque no estamos en el entorno adecuado, o porque no queremos remover el malestar del trauma ahora.
Para este tipo de ocasiones, en la Terapia Corporal Emocional, he creado los “remedios tirita“. Son técnicas que nos sirven para un momento puntual y que nos ayudan a conseguir un objetivo pequeño.
Esto es lo que te enseño en el vídeo: cómo dejar de pensar en algo mediante un ejercicio sencillo.
Si has llegado hasta aquí y quieres aprender más ejercicios para conectar con tu cuerpo, te regalo un ejercicio para liberar tus emociones reprimidas.
Y, ahora, cuéntame: ¿qué pensamientos te persiguen? ¿qué haces para “desconectar” tu mente? ¿te animas a probar el ejercicio?


