Hoy te voy a contar dos cuestiones que te generan sufrimiento. Una la encontrarás en este texto, la otra en el vídeo de esta semana.
Para las dos, te presento la misma medicina.
Vamos con la primera.
En esta vida, están tus asuntos, los asuntos de los demás y los asuntos de Dios (o de la Vida, o del Universo. Todo es lo mismo para mí).
Los asuntos de la Vida son aquellas situaciones que se nos escapan totalmente de nuestro control.
Una muerte, un nacimiento, una enfermedad, una sequía, las lluvias torrenciales, o la familia que te ha tocado son algunos ejemplos.
Los asuntos de los demás es aquello que otras personas deciden, hacen, piensan o sienten.
Que tu pareja te ponga los cuernos, que tu padre siempre vaya a la suya, que tu madre sea demasiado protectora contigo, que tu amiga desaparezca cada vez que se echa un nuevo novio.
Tampoco puedes mandar sobre lo que hacen o deciden las otras personas.
Y luego están tus asuntos.
Tus decisiones.
Tus acciones.
Tus comportamientos.
Tus pensamientos.
Tus emociones.
Tu dolor.
Tu sufrimiento.
Esto es lo único que puedes gestionar o sobre lo que tienes posibilidad de actuar.
El problema es que seguramente, en la vida real, tratas de controlar todos los asuntos. Los de la vida, los de los dos demás y los tuyos.
Y, además, si no va todo como quieres, te peleas con la realidad. Cuando te peleas con la realidad, la acabas liando parda.
Deseas otra familia distinta (si te llevas mal con ella).
Intentas recuperar a tu pareja por todos los medios para no sentirte sola o abandonada.
Piensas que tu jefe no debería obligarte a hacer su trabajo.
O que tus clientes deberían respetar tu tiempo y energía.
Pides a la vida que no se muera tu perro, tu gato o tu periquito.
Te enfadas con tu amiga porque sabes que, en cuanto rompa con su novio, la vas a consolar tú.
Cuando te peleas con los asuntos de la Vida o con los ajenos, le abres la puerta al sufrimiento. Sin embargo, cuando integras que solo controlas tus asuntos y profundizas en ellos, vives en paz.
¿Y cómo gestionar tus asuntos para dejar de sufrir?
La respuesta la tienes en el vídeo de esta semana.
Si quieres aprender más reflexiones y técnicas para vivir en paz, tengo un ejercicio para ti.


