Cuando tienes un trauma de abandono o rechazo, lo vas a revivir en todas tus relaciones. Sobre todo, en las de pareja, puesto que ahí se ven todas tus heridas.
Déjame que te explique lo que me pasó a mí.
Te voy a contar una discusión que tuve con Miguel cuando nos fuimos a vivir juntos. Yo debía tener unos 23 años más o menos.
En aquel entonces, era una inconsciente que no tenía ni idea de nada.
Por algún motivo que no recuerdo, empezamos a discutirnos. Y, tras ver que los gritos de ambos no solucionaban nada, Miguel decidió retirarse.
Era algo que hacía bastante en aquella época. Si no llegábamos a un acuerdo, se marchaba de casa o se quedaba callado para no seguir haciéndonos daño.
La primera vez que lo hizo se sentó en el ordenador y supongo que dejó de hablarme.
Esto último es una suposición porque la verdad es que pasó hace muchos años y no recuerdo su reacción exacta.
Pero sí me acuerdo de mi respuesta.
Me acerqué a él llorando y le imploré (le supliqué de rodillas) que me hablara.
Más tarde, después de habernos reconciliado, me sentí humillada por cómo actué, así que me juré a mí misma no repetirlo jamás.
¿Y por qué le supliqué de rodillas que me hablara?
Porque su silencio y retirada tocó en mis heridas emocionales.
Para mí, que Miguel me ignorara significaba que había dejado de quererme.
Y, por lo tanto, me sentía tan devastada que prefería implorarle atención, aunque eso supusiera actuar de una forma que no me gustaba.
Con el tiempo y varias horas de terapia, descubrí varias cuestiones:
- Crecí con los traumas de abandono y rechazo.
- Mis heridas emocionales salían a relucir según cómo actuara Miguel en los conflictos.
- Cuando sané mis traumas, aprendí a actuar con más calma en esos momentos.
- Y, también, supe que una retirada a tiempo en un conflicto es mejor que seguir con una discusión que solo subirá de tono.
Aunque esto último es un tema que dejo para otro día.
Hoy prefiero centrarme en los tres primeros puntos. Por eso, en el vídeo de hoy te explico cómo son las relaciones de las personas con herida de abandono y rechazo.
Y, también, te cuento lo que debes hacer para que tus heridas emocionales no afecten a tus vínculos.
¿Has crecido con un trauma de abandono o rechazo? En ese caso, te recomiendo escuchar a tu cuerpo para expresar tus emociones reprimidas. Los sentimientos que en ese momento no pudiste procesar han quedado almacenados en tus tensiones físicas.


