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“Me cuesta mucho meditar” 10 consejos para aprender meditación

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¿Te cuesta aprender meditación? Seguro que conoces los grandes beneficios que tiene. De hecho, es posible que lo hayas intentado. Quizá por tu cuenta o con algún audio. Pero te dispersas. Tu práctica termina y no has conseguido poner la mente en blanco ni un solo minuto. Te sientes frustrada y piensas que esto no está hecho para ti.

Te entiendo. Yo empecé a coquetear con la meditación hace diez años, cuando tenía ansiedad. Me pasa lo que he descrito unas líneas más arriba. Sin embargo, con el tiempo, he aprendido algunas cuestiones que me han ayudado a integrar la meditación dentro de mis hábitos de autocuidado. No medito cada día, pero sí puedo hacerlo cuando me apetece.

1.  Meditar es estar presente en tu realidad

No conozco todas las corrientes meditativas, así que te hablo desde lo que conozco. Al contrario de lo que muchas personas creen, meditar no consiste en dejar la mente en blanco. Meditar es observarte “desde fuera”, con toda la objetividad posible, tomando consciencia de lo que hay dentro de ti.

Como muestra de lo que sucede, escribí este texto hace un par de años, y Miguel lo acompañó de este vídeo.

Meditar no consiste en quedarte con la mente en blanco.

Al contrario de lo que mucha gente piensa,

la meditación es ruidosa.

Cuando te sientas en el silencio,

conectas con tus voces.

La que habla con el imbécil de tu curro.

La que cuenta sus penurias.

La que se ríe.

La que se incomoda por las sensaciones.

La que anima “vuelve a tu respiración.” La que dice “todo es pensamiento.” La que se va por los cerros de Úbeda.

La que se enfada por el ruido.

La que recuerda:

meditar es esto.

Verlo pasar todo, sin apegarte a nada, sin juzgarlo, dejando que cambie en todo momento.

Y en todo ese murmullo, muy de vez en cuando, hay pequeños milagros.

Conectas con una vibración sutil, agradable y dulce.

Querrías que siempre fuera así. Es lo más parecido a desconectar la cabeza.

Incluso esto hay que verlo pasar.

No te apegues, no lo juzgues, deja que cambie.

2. Al aprender meditación, busca tu “para qué”

A veces, nos proponemos hacer cosas porque sabemos que son beneficiosas. Pero no nos planteamos nuestro “para qué”; es decir, no pensamos cuál es la finalidad que perseguimos. Puedes meditar porque quieres cuidarte, anhelas tener momentos de tranquilidad, quieres aliviar tus dolores físicos, o te interesa la filosofía que hay detrás.

Cuando te detienes a investigar los valores que hay detrás de tus decisiones, es más fácil comprometerte con tus hábitos.

3. Céntrate en tu respiración

Esta es la manera más fácil de aprender meditación. Observando cómo inhalas y cómo exhalas. Sin cambiar el ritmo, solo sintiendo cómo tu torso se hincha y se deshincha.

Si quieres centrar tu atención en un lugar más pequeño, fíjate en el aire saliendo y entrando en tus fosas nasales o el labio superior.

Seguramente, tu cabeza se irá a tus pensamientos. En cuanto lo detectes, déjalos ir y vuelve a tu respiración.

4. Haz escaneos corporales

La segunda manera más sencilla de meditar es sentir las partes de tu cuerpo en orden ascendente o descendiente.

Empiezas sintiendo tu cráneo, luego el rostro, los hombros, los brazos, las manos, el pecho, el abdomen, la espalda alta, las lumbares, la pelvis, los muslos, las pantorrillas y los pies. Cuando llegas abajo, si quieres continuar, sigues el mismo recorrido, pero al revés. Es decir, empezando por los pies.

Y lo mismo que en el punto anterior. En cuanto veas que te has ido a la cabeza, vuelve al cuerpo y a las sensaciones físicas de cada parte del cuerpo.

5. Apúntate a un Vipassana para aprender meditación

Si realmente tienes muchos deseos de meditar y tienes la posibilidad, haz un retiro de Vipassana. La experiencia consiste en estar diez días aislada, en completo silencio, meditando diez horas al día y aprendiendo a realizar Anapana (atención a la respiración) y Vipassana (escaneando el cuerpo de manera más exhaustiva de lo que yo te he explicado aquí.)

En 2018, yo hice un retiro de este tipo. Y conté mi experiencia en este directo. Para mí, fue intenso, pero visto con la perspectiva del tiempo, fue altamente gratificante.

6. Medita en movimiento

Antes de ir a mi retiro Vipassana, me costaba mucho permanecer quieta. Era tal la incomodidad que acababa siendo una distracción más.

Cuando descubrí la terapia corporal, aprendí meditación en movimiento. De esta manera, me resultaba mucho más sencillo estar presente en mi realidad.

Pequeña aclaración: la terapia corporal no es una técnica de meditación, puesto que busca el equilibrio emocional mediante el movimiento. Sin embargo, algunos ejercicios concretos sí podrían considerarse una manera de meditar.

7. Medita al saltar de la cama

En ocasiones, el problema con la meditación es que no encontramos el momento adecuado para hacerlo. En cuanto nos metemos en la rutina, el tiempo corre rápido y, por la noche, cansadas, nos damos cuenta de que ha pasado otro día sin meditar.

Si te sucede esto, levántate antes y que sea lo primero que hagas.

8. Conéctalo con otro hábito

Si lo que pasa es que “se te olvida”, hazlo antes o después de un hábito que ya tengas instaurado. Por ejemplo, antes de desayunar. O justo después de lavarte los dientes por la noche.

9. Empieza poco tiempo y ves incrementando

La imagen de verte meditando durante una hora es muy idílica. Pero, si no lo has hecho antes, es poco realista.

Cuando estás aprendiendo una técnica o introduciendo un nuevo hábito, lo mejor es empezar poquito a poco.

Un solo minuto es mejor que ninguno. Cuando lo tengas sube a 2. Y así hasta que llegues al tiempo de meditación que deseas.

10. Sigue intentándolo

Persiste. Esta es la verdadera clave, tanto si no sabes cómo meditar o no encuentras el momento. Muchos días te sentirás frustrada porque te has ido más de lo habitual. Pero, si sigues, otros días encontrarás breves momentos de completa presencia que te cautivarán.

Ahora te toca a ti, ¿para qué te gustaría meditar? Y, si ya lo haces, ¿qué te ha servido a ti para conseguirlo?

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La Autora

Aceptar y entender tus emociones es aceptarte y entenderte a ti misma.

Valora si este también es tu camino con 1 ejercicio de terapia corporal para conectar con tus sentimientos.

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